miércoles, 26 de junio de 2013

FERNANDO ALONSO TRIBUTARÁ EN ESPAÑA


¡Que grande es nuestro piloto de Formula Uno, Fernando Alonso! Hace unos meses analizaba el gran circo de la Formula Uno, desde un punto de vista medioambiental. En estos momentos, quisiera hacer un guiño a nuestro gran piloto de F-1 no tanto ya por su experiencia y capacidad de conducción de bólidos, sino por el gesto de instalarse definitivamente en España, en su país.

Siempre ante un gesto como este y viniendo de quien viene, nos solemos preguntar por lo que le va a implicar a Fernando su ¡vuelta a casa!, fiscalmente hablando. Fernando ha vivido durante muchos años en Suiza, y uno de los problemas que se le plantean es ¡olvidarse del paraíso fiscal! a favor de estar cerca de sus familiares y amigos. De los 172 millones de euros que nuestro piloto va a cobrar de Ferrari hasta el año 2016 por ampliación generosa y merecida de contrato con la escudería del “cavallino rampante”, 57 millones de euros irán a parar a nuestra Hacienda española.


            Actualmente se confunden dos términos que parecen iguales pero que no lo son y esto nuestro piloto lo sabe bien. Es importante tener claro que no es lo mismo la elusión fiscal que la evasión fiscal. Y más aún conocer lo que es un “paraíso fiscal” pues es uno de esos conceptos de los que todos saben su significado, pero ninguno lo define con exactitud. De esta manera y para aclarar el concepto podemos decir que son aquellos territorios que poseen un sistema fiscal que ofrece una escasa o nula tributación, generalmente en relación con los impuestos directos y que facilita la elusión fiscal de contribuyentes pertenecientes a otras jurisdicciones.

 La mayoría de los mortales identificamos la utilización de los paraísos fiscales con actividades de evasión y fraude fiscal. Otros, en cambio, piensan que tales territorios se relacionan más con actividades legítimas de planificación fiscal internacional.

Por eso, en relación con este tema, debemos precisar y distinguir una serie de conceptos importantes como son  la “evasión fiscal” que es ilegal, de la “elusión de impuestos”, que no lo es  y el estudio financiero-tributario que ello genera.

La elusión fiscal es la pieza clave de la planificación fiscal. Representa el aprovechamiento de los recursos legales disponibles para conseguir la mínima carga fiscal o para diferir en el tiempo su impacto, valiéndose de unas deficiencias legales en algunas situaciones o simplemente conocer situaciones no contempladas, es decir, vacío legal. Eludir es perfectamente legal y se combate con un análisis económico de los hechos que permita al auditor determinar la verdadera naturaleza de las operaciones realizadas por los agentes económicos para evitar el pago de los impuestos.

La evasión fiscal, por el contrario, consiste en sustraer la actividad al control fiscal y, por tanto, no pagar impuestos.  Por lo tanto se configura como una figura delictiva, ya que el contribuyente no cumple con sus obligaciones tributarias, convirtiendo su conducta en una infracción que debe ser sancionada. Intenta reducir los costos tributarios, utilizando para ello medios ilícitos y vedados por las leyes, como el contrabando, fraude, etc. contra los que las autoridades deben luchar con todos sus medios legales para conseguir recuperar los ingresos perdidos.

Por tanto cuando hablamos de la actuación de Fernando Alonso no debemos contrariarnos y perjudicar su imagen, sino más bien nuestra obligación es conocer las actuaciones que sus asesores fiscales le han recomendado y han puesto en su conocimiento, pues el objetivo de los mismos hacia su cliente no es más que estudiar las vías pertinentes para el ahorro en el pago de impuestos, evitando posibles sanciones y multas.

Lo que Alonso ha hecho en Suiza es buscar un “refugio fiscal”, un comportamiento lícito y por tanto no sancionable, ahora bien, lo que corresponde a nuestro país es establecer los medios para evitar la elusión de impuestos a territorios con baja tributación.

De  todas maneras, la actuación de Fernando es un hecho que le honra y aumenta considerablemente su “caché” como persona, pues la inversión en un país que lo necesita y más siendo el suyo, es de agradecer.

Para terminar quiero que este artículo sirva de ejemplo y reflexión a otros deportistas de elite, grandes empresarios y otros muchos que encumbran sus ganancias desorbitadas en otros países.

España necesita de ellos y se debe de responder. ¡Gracias Alonso y…bienvenido a casa! 



AUTOR: Manuel Garrido Ruiz

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