jueves, 31 de julio de 2014

MIR Docente Vs MIR Politico


No podemos poner en duda la buena preparación de todos los que se dedican a la enseñanza. Esa preparación es muy necesaria, pero a la hora de impartir unos conocimientos lo que realmente cuenta es saber enseñar lo que se sabe. Porque no enseñamos a un ser inerte, sino a seres vivos que tienen una psicología y exigen una motivaciones muy distintas unos de otros.

Cuando los padres y madres envían a sus hijos a un centro educativo quieren saber lo que hace el centro con su hijo. Porque muchas veces se programa de acuerdo con unos objetivos que difícilmente se podrán alcanzar.

Al profesor le preocupa cumplir su programa, cuando no deben darse unos contenidos si el alumno no ha comprendido y captado los anteriores. El profesor se cree el centro de la clase, el que tiene que decirlo todo, cuando la misión del profesor es la de guía, orientador, motivador, etc.


Como profesor, hay que pensar que en nuestras manos tenemos la formación y el porvenir ético/moral de miles de jóvenes que mañana van a estar integrados en los distintos estamentos de nuestra sociedad.
    Corresponde al profesorado la decisión de trabajar por conseguir mejorar su preparación profesional. La calidad de la educación pasa necesariamente por el perfeccionamiento de todos los enseñantes. La renovación de los sistemas de formación y actualización del profesorado junto a la creación de nuevos estímulos para la innovación educativa deberían ser pilares fundamentales para que la realidad educativa sea creíble y real.

Nos vino el ex candidato a Presidente de nuestra nación por el Partido Socialista, Sr. Rubalcaba, con el preconcebido y no nacido aún, MIR docente, como prueba selectiva para la mejora de la práctica educativa. Y yo le digo que no, Sr. Rubalcaba, y le contesto con una frase en memoria de mi padre. “sobran sabios y faltan pedagogos”. Que hay que impartir conocimientos, nadie lo niega, pero también debemos de poner las cosas sobre la mesa y decir que el niño/a no puede ser considerado como un depósito de conocimientos enlatados. No debemos olvidar que estamos haciendo hombre y mujeres, y estos/as no se hacen solamente con suministrarle contenidos sino ayudándole a saber hacer uso de su libertad, a saber convivir, a saber respetarse, etc.

Hace unos días, un columnista de Tribuna, Inspector de Educación, recalcaba algo sumamente interesante y digno de respetar: “…para el ejercicio profesional de la enseñanza son necesarias competencias propias en las que, antes que el conocimiento del contenido, es indispensable el conocimiento didáctico del mismo…”


Cierto que el “bombazo educativo” del MIR docente puede convertirse en un “bombazo político” siempre y cuando haya personas dispuestas a seguir las astucias de quien de nuevo utiliza la educación para protagonizar un liderazgo político.

Como persona que también estoy inmerso en el mundo político, creo que precisaríamos (y nos metemos todos) un MIR para la clase política, donde los ideales políticos nunca se mezclaran con la vida privada de las personas, donde se magnifique la figura del político capaz, correcto, preparado científicamente, capacitado para el ejercicio verdadero del bien social que es la política.

Al igual que hay buenos y malos profesores, hay también buenos y malos políticos. Pero lo que no podemos permitir, es que nuestra juventud nos tache y nos reproche nuestra falta de sinceridad y nos haga responsables de las locuras a las que les hemos impulsado. Si bien la profesión docente exige en quienes la ejercen relevantes cualidades humanas, pedagógicas y profesionales, también debe exigirse a la clase política másters, doctorados y capacitación política pedagógicamente hablando. Los actuales sistemas de selección del profesorado no son los más adecuados para valorar objetivamente quienes son los mejores. Se suspende a los alumnos, tal vez porque son malos alumnos, pero tal vez podría ser también porque hay malos profesores. Idéntica semejanza establezco con los políticos y su formación.

La preparación profesional de los políticos de nuestro país es un tema candente hoy día, siendo múltiples los casos de miembros del Gobierno de la nación, Alcaldes y concejales, de diputados, que no cuentan con estudios superiores, y también habría que exigirles un MIR político.
  

Manuel Garrido Ruiz
Doctor en Derecho Financiero-Tributario de Jaén

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