Andar por Casa - El Barrio Alto


       En esa dualidad tan inmediata como lógica entre el Barrio Alto en contraposición al Barrio Bajo se representa la forma  más común de nombrarse a los barrios principales de los pueblos. El Barrio Alto, junto con el Barrio Bajo y la Cuesta de la Alhambra conforman los tres ejes fundamentales sobre los que se sustenta el casco histórico de Víznar. Los tres , con sus particularidades aparecen con genuina presencia. Mas el Barrio Alto supera en este caso a los otros por un rasgo tan singular como importante. Y es que el Barrio Alto es de por sí el origen y primitivo núcleo que por lógica constituye y encierra la esencia fundacional de Víznar.


La Acequia de Aynadamar cruza estos pagos camino de su destino albaicinero. Una humilde alquería, Garyat Bisnar, asentada al margen de esta vena acuosa acrecienta y se reafirma como asentamiento estable llegando a la categoría de Lugar de Víznar, “gobernado por alcaide ordinario y regidos de las hermandades añales,” tal como lo refiere Enriquez de Jorquera en sus Anales de Granada en el siglo XVII. Esto sucedía en el Barrio Alto donde si consideramos una hilera de casitas a la vera del Aynadamar, tenemos la fiel y primitiva estampa de nuestra alquería moruna.

EL AGUA COMO SERVICIO


    El agua corre rumorosa y oculta, en otro tiempo descubierta, como si de una médula acuosa se tratara, dando concesiones de riego, sirviendo de acopio a sus fuentes y pilares, servicio en el matadero y el lavadero, y fuerza motriz a sus molinos harineros.
    El caño nº 9 de Las Aguas del Cuarto abre una concesión mancomunada para los huertos situados a las espaldas de las casas de la margen derecha, antecede a ellos un caño continuo para el Barrio de Santa Adela. La toma nº 10 destapa para el también un caño continuo para el pilar del Barrio Bajo. El nº 11 es caño continuo para las aguas de “El Chorrillo” el Lavadero y el Matadero Público.El nº 12 para la Huerta del Molino Nuevo y el 13 sirve para derivar riego y servicio al Palacio del Cuzco. Poco antes de llegar a la Plaza se encuentran los cauchiles para los caños de Primos Reales desde donde toman la pendiente necesaria para su natural discurrir.


LAVADERO Y MATADERO PUBLICOS


   El lavadero y matadero públicos tuvieron su primitivo emplazamiento en la embocadura del Barrio de San Martín, bajo vigas del Puesto de Carmencica, recibiendo este lugar el nombre de “La puente del Lavadero”. Todavía se puede observar el dintel de entrada
marcado a ras de suelo bajo la ventana izquierda (ver foto de la época).

    La Acequia de Aynadamar cruza estos pagos camino de su destino albaicinero. Una humilde alquería, Garyat Bisnar, asentada al margen de esta vena acuosa acrecienta y se reafirma como asentamiento estable llegando a la categoría de Lugar de Víznar, “gobernado por alcaide ordinario y regidos de las hermandades añales,” tal como lo refiere Enriquez de Jorquera en sus Anales de Granada en el siglo XVII. Esto sucedía en el Barrio Alto donde si consideramos una hilera de casitas a la vera del Aynadamar, tenemos la fiel y primitiva estampa de nuestra alquería moruna.

SINGULARIDADES


     Era el agua corriente de “El Caño del Chorrillo” la que con un sistema rudimentario con piedras de lavar a ras de suelo, permitía limpiar las ropas. Tras abandonar esta primera dependencia pasaba a un reducido habitáculo de 2 x 2,5 m donde “se hacía ya difícil la carnación”. Comentarios estos puestos en boca del Consistorio que en 1930, considerando obsoletas tales instalaciones, proyecta unas flamantes dependencias, esta vez situadas al otro lado de la calle. El nuevo plano contemplaba un novedoso local de 109,14 metros cuadrados repartidos en un solar de 73,80 para lavadero dotado de veinte pilas independientes más dos para las ropas de enfermos contagiosos y los 35,34 restantes para el matadero. La obra se construye en fábrica de ladrillo con cubierta a dos aguas sobre madera listonada y teja plana, pavimento de cemento y zócalos de azulejo blanco. Se realizó sobre un presupuesto de 18.629,23 ptas de las de entonces, ciertamente muy bien gastadas en pro de mejorar las condiciones higiénicas que “no concuerdan ya con el número de habitantes de este Lugar, que las aguas de unas ropas son utilizadas para lavar otras y, que además adolece de una pila singular para los que padecen enfermedad contagiosa, por todo lo cual acuerdan...”.






     A lo largo de la calle recorre, desde la Turbina del Molino Bajo hasta la Fábrica de Tejidos, una hilera de postes que conduce la electricidad a la vez que soporta una línea telefónica exclusiva. Datan ambas instalaciones del año 1895, siendo consideradas como pioneras en el mapa tecnológico provincial. De ellas se conserva testimonio en un poste junto al transformador de Sevillana y otros tantos expuestos monumentalmente en el Parque de la Libertad.



    El Poyo, pretil al cobijo de sombras y brisas es punto obligado para conversaciones y descansillos. Abierto a la Vega, mirada perdida en panoramas de Sierra Elvira. Cantos de ruiseñor en mayo y olores de tierra fecundada en la madrugada veraniega. Es el “Poyo de Porras”, como algunos lo nombran, el recuerdo de lo que hoy rotulamos como “Plaza Mirador de Víznar.”


    Si este barrio goza fama es por sus singulares establecimientos. El primero de ellos es “Porras”, desde luego variopinto en su despacho-mostrador en el que lo mismo aparecen unas alpargatas como unas bolas de alcanfor, una tomiza, hilo bramante, una trampa. Una ratonera, unos anisicos .... Pepe, unos caramelos Pictolines, que mi abuelo tiene mucha tos... que dice mi mama que me dos cuartas y media de goma pa lo que tú sabes ( estaba censurado decir bragas)
Y Pepe “Porras” ( Padre o hijo) nos traían agua carabaña, o median tela para un refajo...
A media tarde la tienda se tornaba taberna y bajaban al mostrador los medianos, las copas de Fundador, el Frutaysol...
Pepe Porras nos compró a todo el pueblo la primera televisión y allí se vieron en riguroso blanco y negro los partidos de fútbol y las corridas de toros con toros muy negros.

     
      Unos pasos más arriba “Sanchez” era una taberna castiza, con copas de aguardiente que cortan el resuello, con medios de blanco y chatos de tinto. Unos juegan a las cartas, otros hacen ramal, compartiendo un caldo gallina o unos peninsulares. Pero Manuel “Sánchez” tuvo en el jamón su renombre y gloria que traspasaron hasta la vecina Granada. Servido en papelas de estraza, sabiamente trinchado, viajaba hasta las mesas. Sentados los comensales en sillas sin respaldo y vaso va y vaso viene requerían una y otra vez para que “Sánchez” o Dolorcicas “ La Sanchona” repitieran la operación bien con jamón o las también con sus afamadas chacinas de la casa.

 
       El Molino Nuevo responde a la tipología de los ingenios de rampa. Sin embargo, bastantes metros atrás hubo que elevar el lecho de la Acequia para que el molino alcanzase mayor altura en su cámara de carga. En la bancada también se introducen mejoras con engranajes cónicos, ruedas dentadas y coronas que proporcionan mayor potencia y capacidad de molturación. Otra singularidad es que el socaz del molino reingresa a los cubos a través de un túnel frente al sistema de contracequia que poseen sus hermanos.

      
      El Barrio Alto en su tradición panadera no es ajeno a esta actividad. En tan sólo una decena de pasos, es posible encontrar tres de estos vasos morunos.

El primer horno, regentado por los hermanos Salvador y Ángel Espigares tiene en la madre de ellos a las manos más expertas en el arte panadero. Y bien hay que clasificar de arte a las piezas que elaboraba Carmen “La del pan”: Tortas de calda, bollos de manteca, tortas de chocolate, tortas de chicharrones. Salvorico , el maeso, a la boquilla, con el mejor punto dado al pan, con leña de la Sierra que él mismo acarreaba: pinos, retamas, albulagas..

Y Ángel en la artesa con heñido manual para panes, hornazos, bollos, roscas...


         En este mismo solar hubo tienda de renombre y socorro para los parroquianos de esta calle. Nos referimos a la regentada por Pepico "El corneta" y su mujer Carmen "La molinera": buena fruta y verdura, carbón, tiestos de maceta, pipotes y botijos, escobas ...
        Pasando a la siguiente vivienda nos encontramos con el solar de un horno que administró Manuel de la Higuera. Hoy lo ocupa el “Bar Florida” fundado por Eugenio Rodríguez y Dolores Espigares cuya trayectoria ronda las bodas de oro. Con ellos llegó a Víznar el nuevo estilo frente a la taberna tradicional a la vez que este establecimiento puso en servicio la máquina de café.

    Dos números más arriba, en el mismo lado de la calle, Gerardo Espigares y Pepa su mujer, defendieron su negocio en este su negocio panadero al estilo tradicional del que salieron a diario con destino a la vecina Granada todas las especialidades panaderas típicas de nuestras afamadas tahonas. Todas con excelencia y renombre por su cochura y limpieza.
     Es el Barrio Alto la calle por la que se despiden a los finados. Hay la costumbre de colocar el ataúd en el suelo en el punto donde se quiebra la calle con el Barrio de Santa Adela. Allí reciben los familiares varones del difunto el ya último pésame, por parte de los vecinos, también varones, antes de seguir camino del cementerio.
    Tuvo esta calle su puesto de carnicería servido por Pepico "el cojillo" y su esposa Paquita. Negocio que se dilató en el tiempo a sus hijas Paquita y Carmen.
    Tiendas y puestos de otro tiempo superados por otra forma de ver el servicio de abastos en la tienda de Jose Manuel y Conchitina, Pescaderia de Trini, el bar Toñi, el multiservicio de Rubén o aquel efímero Marujeo.

     Hay un último apunte, relacionado con la guerra civil: Es el caso de aquellos que, ya condenados a muerte, son conducidos desde Granada por esta calle camino de La Colonia. Guarda esta calle la pena acumulada para con aquellos que iban a ser ejecutados en Los Pozos. Entre ellos figura como uno de tantos el poeta Federico García Lorca que atravesó esta calle en la noche del 18 de Agosto de 1936 siendo La Colonia la antesala de su muerte.

Y, llegados al Callejón de Pitano, avistando el Molino de La Venta, ponemos fin a este Barrio, que llamamos Barrio Alto, que en época franquísta se rotuló como Calle José Antonio y que en la actualidad está dedicada a la Reina Sofía. Mas no nos resistimos a pensar que con un poco de más tino y desde otra visión en el tiempo podría haberse llamado Calle del Agua.



AUTOR: Salvador Ruiz Caballero

4 comentarios:

  1. Estupendo artículo, Salvador. Gracias por rememorar tantos momentos buenos que he vivido en el Barrio Alto, mi barrio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas Gracias por seguirnos !, comentario trasladado a Salvador, además eres la primera en comentar una noticia en el periódico con lo que doblemente gracias !

      Eliminar
  2. ¡¡¡ Enhorabuena amigo ¡¡¡¡ Como siempre un fenomenal recuerdo en palabras envuelto.Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Comentario trasladado a Salvador, Muchas Gracias por comentar y seguirnos ! Un Abrazo !

      Eliminar

@templatesyard