sábado, 22 de junio de 2013

Jose Carrillo Huete



Su habilidad para dibujar y pintar, prácticamente innata, le hizo ser “envidiado” por cuantos compartíamos pupitre en la escuela unitaria del pueblo.

Que al cabo de los años haya sacado del lecho esta afición hasta culminar en un amplio ventanal, a nadie nos sorprende. En cambio, cuando nos acercamos a sus lienzos, a todos nos complace, con cierto aire de admiración el virtuosismo de su arte.

No cabe duda que su fuerte es el dibujo. Y sobre él se impregnan esos colores sobrios y equilibrados salidos de una paleta cartuja. Próximo a Velázquez, sereno como Zurbarán, elegante en el pincel siguiendo a Romero de Torres.. Al fin, andaluz por los cuatro costados.

De formación autodidacta bebe de las fuentes propias de la pintura costumbrista teniendo su máximo exponente en el bodegón,  en el que abundan las flores, las frutas, los jarrones, los cestos... y ese “vidrio” de lozas y cristales cuya vigorosidad  se hace patente en todos los efectos posibles: en el relieve, el detalle y las técnicas imitativas del hiperrealismo.

Un camino largo desde su niñez hasta hoy. Importante en las numerosas ediciones de la Semana Cultural de Viznar, donde asiduamente ha colgado su obra. De ella mucho se ha hablado, y se hablará sin duda, por un saber hacer, una gravedad, una maestría y virtuosismo fuera de serie.


AUTOR: Salvador Ruiz



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